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Lecciones de inclusión: Lo que aprendimos en nuestra visita de estudio a San Martín

En Mayo De 2025, Nuestro Consorcio Se Embarcó En Una Visita De Estudio Transformadora A San Martín Como Parte Del Proyecto Más Allá Del Tokenismo: Los Jóvenes Liderando La Inclusión.

Esta isla caribeña, perteneciente al Reino de los Países Bajos, no solo fue un entorno vibrante y culturalmente diverso para nuestra experiencia de aprendizaje, sino también un lugar sumamente relevante para explorar las dinámicas de la inclusión genuina y las múltiples facetas del simbolismo. La visita, organizada por la Fundación para la Educación y la Cultura del Caribe (CECF), ofreció perspectivas invaluables para nuestro proyecto y sirvió como un aula viva de prácticas inclusivas, empoderamiento juvenil y resiliencia comunitaria.

Durante cuatro días intensos, visitamos seis organizaciones inspiradoras, cada una de ellas enfocada en la inclusión de forma única a través de la educación, el activismo, el emprendimiento social y la cultura. Lo que las unió fue su compromiso con un cambio significativo y su honestidad al afrontar los desafíos que implica, especialmente en contextos marcados por la pobreza, la migración, el estigma y la desigualdad social.

Nuestro viaje comenzó en la Universidad de San Martín, donde conocimos al Dr. Antonio Carmona Báez. Nos contó cómo la universidad prioriza a madres solteras, migrantes y estudiantes de bajos recursos mediante horarios flexibles y políticas inclusivas, pero también reconoció honestamente las barreras infraestructurales y sociales que impiden una mayor inclusión. Una de las conclusiones clave fue su enfoque para abordar el simbolismo: no solo identificando gestos simbólicos, sino capacitando activamente a los educadores para desmantelarlos mediante reflexión y capacitación estructuradas.

En la Fundación Freegan Food, la inclusión se materializó en justicia social y dignidad. Surgida tras la crisis del huracán Irma, la FFF ahora combate la inseguridad alimentaria con un modelo de tienda social que empodera en lugar de patrocinar. Sus voluntarios y personal, muchos de ellos provenientes de entornos marginados, nos enseñaron cómo convertir incluso la atención simbólica en un factor de beneficio para la comunidad y cómo la transparencia, la interseccionalidad y la toma de decisiones de los jóvenes pueden generar un impacto duradero.

También nos unimos a Líderes por el Cambio, una organización que aborda la falta de vivienda y la salud mental con férrea determinación y prácticamente sin apoyo gubernamental. Su estructura de base, su honestidad sobre el trato simbólico por parte de las autoridades y su colaboración transfronteriza dejaron una huella imborrable. Y lo más importante, nos enseñaron que la dignidad, la confidencialidad y el diálogo continuo con los jóvenes son herramientas esenciales para resistir el simbolismo y generar una confianza genuina.

Equipex, una empresa social fundada por mujeres, nos mostró cómo el emprendimiento y el empoderamiento pueden ir de la mano. Al capacitar y emplear a madres solteras en marketing digital, ejemplifican la inclusión laboral. La franqueza de su fundadora al abordar el simbolismo durante sus inicios y cómo lo transformaron estratégicamente en visibilidad y alianzas fue tan sincera como inspiradora.

En Freedom Fighters SXM, experimentamos una profunda conexión entre la cultura, la agricultura y el empoderamiento. Con raíces en los valores rastafaris, esta organización combina el trabajo comunitario, la agricultura orgánica y el liderazgo juvenil con un compromiso con la inclusión que resiste la mercantilización. Su Ital Shack es más que un restaurante; es un símbolo de resistencia sostenible y con raíces culturales a la inclusión superficial.

Pintamos las aulas de la Academia St. Maarten junto con estudiantes, docentes y familias durante el Festival de Puertas Abiertas. Esta acción práctica reflejó el firme compromiso de la escuela con la educación participativa. A través del gobierno estudiantil, las actividades cívicas y el servicio comunitario, ofrecen un modelo convincente de cómo las escuelas pueden involucrar auténticamente a los jóvenes y evitar prácticas simbólicas, brindándoles una verdadera autonomía.

Esta visita de estudio no fue solo una observación, sino una inmersión. Nos retó a examinar nuestras propias prácticas, reflexionar sobre las capas ocultas de simbolismo dentro de nuestros sistemas y pensar de forma más crítica sobre cómo lograr un trabajo juvenil verdaderamente inclusivo. Las lecciones aprendidas en San Martín influirán directamente en los resultados de nuestro proyecto, desde kits de herramientas hasta capacitaciones, lo que ayudará a garantizar que se basen en la realidad y estén preparados para impulsar un cambio real.

La inclusión no se puede importar, imitar ni imponer. Debe ser cocreada. Y en San Martín, encontramos aliados poderosos y una prueba viviente de que más allá de la simpleza reside el potencial para una transformación profunda impulsada por la comunidad.